De Como Tratar con las Personas
Adolph F. Knigge
El Baltasar Gracián alemán, maravilloso ejemplo de filosofía moral y del nuevo espíritu ilustrado de su tiempo. En la tradición y a la altura de los ?grandes? moralistas prácticos: Montaigne, Castiglione, Schopenhauer, etc. Una lectura, además, increíblemente amena e instructiva. Un clásico jamás traducido al español hasta el día de hoy. De cómo tratar con las personas, la obra...
Sinopsis
El Baltasar Gracián alemán, maravilloso ejemplo de filosofía moral y del nuevo espíritu ilustrado de su tiempo. En la tradición y a la altura de los ?grandes? moralistas prácticos: Montaigne, Castiglione, Schopenhauer, etc. Una lectura, además, increíblemente amena e instructiva. Un clásico jamás traducido al español hasta el día de hoy. De cómo tratar con las personas, la obra más importante y divulgada de Adolph Freiherr Knigge, ya hace tiempo que fue traducida a todas las lenguas principales de nuestro entorno y forma parte del acervo cultural europeo. Pero en España había permanecido inédita hasta ahora. En Alemania, donde conoció un éxito inmediato, alcanzó en pocos años el rango de clásico; su popularidad ha sido ininterrumpida desde 1788, año de su primera edición. Como especificaba el subtítulo de la traducción inglesa, On Human Relations, llevada a cabo muy poco después de su publicación en Alemania, el libro constituye una destacada contribución a la filosofía práctica de la vida, a ese género del pensamiento que se ocupa de los problemas derivados de la coexistencia humana, y que cuenta con representantes tan prestigiosos como Cicerón, Séneca, Castiglione, Gracián o Lord Chesterfield. La ética social de Knigge supone una logradísima síntesis de todos sus antecesores en este género, adaptada al pensamiento ilustrado del siglo xviii y con un destinatario principal, la nueva clase media, cuyos valores comenzaban por entonces a imponerse. Su ideal se resume en alcanzar una sociedad armónica inspirada en el humanismo, la Razón y la urbanidad. El fundamento moral de su propuesta procede de la primera Ilustración, que considera que la búsqueda de la felicidad individual coincide y hasta cierto punto es causa del bien de la sociedad en su conjunto, pues ambos son expresión de la Razón. Por ello mismo fue criticado por Kant, que consideraba el deber universal, no la felicidad personal, el fundamento de los comportamientos morales. La crítica de la época, aunqu
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