El Gran Vidrio
Tres Autobiografias
Mario Bellatin
Título descatalogado. El Gran Vidrio es una fiesta que se realiza anualmente en las ruinas de los edificios destruidos en la ciudad de México, donde viven cientos de familias organizadas en brigadas que impiden su desalojo. El hecho de habitar entre los resquicios dejados por las estructuras quebradas representa un símbolo mayor de invisibilidad social. Es quizá por eso que cua...
Sinopsis
Título descatalogado. El Gran Vidrio es una fiesta que se realiza anualmente en las ruinas de los edificios destruidos en la ciudad de México, donde viven cientos de familias organizadas en brigadas que impiden su desalojo. El hecho de habitar entre los resquicios dejados por las estructuras quebradas representa un símbolo mayor de invisibilidad social. Es quizá por eso que cuando deciden pertenecer al resto, cuando carnavalizan de alguna manera su situación, deciden llamar El Gran Vidrio a su celebración más importante. La clave duchampiana de la experiencia, llevada a cabo a partir de lo espontáneo como se erige un acto semejante, le da la opción a Mario Bellatin de cobijarse en una retórica particular, la del ocultamiento a partir de lo imposible -hecho que precisamente permite una exposición extrema-, para recrear tres autobiografías que muestran, a través de su hermetismo, lo que una autobiografía tradicional es incapaz de transmitir. «Todos los textos de Mario Bellatin son de una rareza minuciosa, erudita y elaborada... Como si buscase los límites de la literatura y de sus interpretaciones, no de una forma teórica y segura sino a través de la fantasía imaginativa de su trabajo, con ayuda de la indecisión y la inestabilidad, desconcertando a sus lectores. La ignorancia y la incertidumbre pueden, siguiendo esta estrategia, mutar en instrumentos de conocimiento» (Mathiew Lindon, Libération). «Bellatin es un escritor, no de palabras o párrafos, sino de frases; y cuando escribe mejor es cuando tiene todos los elementos (incluida nuestra confianza) al alcance de la mano... Bellatin es fundamentalmente escéptico y, como David Lynch, se siente más cómodo mostrando sus imágenes como momentos fijos y aislados. Bajo su foco, y tal vez a pesar suyo, vi caras adoptando formas extrañamente discordantes y hermosas» (Miles Clark, New Pages Book Review). «El arte de Bellatin, si tuviéramos que decir algo sobre él, está contenido en esta enigmática profesión de fe: Un te
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