El Niño Resentido
Gonzalez, Cesar
UN HURACÁN EDITORIAL QUE HA SACUDIDO ARGENTINA: MÁS DE 13.000 EJEMPLARES VENDIDOS El impresionante debut de una infancia truncada por el delito, la violencia y la prisión, escrita por «el pibe chorro que vivió para contarlo» (El País) «Este libro da miedo y tiene la llave para salir del miedo. Suplico que lo lean. A ver si logramos ir juntos para algún lado que no sea la guer...
Sinopsis
UN HURACÁN EDITORIAL QUE HA SACUDIDO ARGENTINA: MÁS DE 13.000 EJEMPLARES VENDIDOS
El impresionante debut de una infancia truncada por el delito, la violencia y la prisión, escrita por «el pibe chorro que vivió para contarlo» (El País)
«Este libro da miedo y tiene la llave para salir del miedo. Suplico que lo lean. A ver si logramos ir juntos para algún lado que no sea la guerra».
Lucrecia Martel
El 9 de julio de 2007 nevó en Buenos Aires por primera y única vez en un siglo. César González ya era mayor de edad y cumplía el segundo de los cinco años que pasaría preso por un asalto que terminó en secuestro. Criado en una villa marginal a las afueras de la capital por una madre dealer y una abuela evangélica que le enseñó a leer la Biblia, en El niño resentido consigue retratar una realidad cruda con una belleza que te deja sin aliento, en la que la supervivencia y la muerte se miran de frente.
Sin filtro ni escrúpulos, el autor demuestra hasta qué punto la literatura puede salvar una vida a través de este wéstern criollo suburbano, auténtico y sensible, que contiene delincuencia y veneración, cadenas de oro y motos, heridos y muertos, balaceras y persecuciones, policías y ladrones. Y con su prosa despojada de moralidad, vindica su linaje y lanza un hechizo que también es un réquiem a sus amigos. Una novela lujuriosa y austera, un tsunami.
La crítica ha dicho:
«Con el ritmo aceleradísimo de una vida que se cuenta de milagro, González narra en primera persona el despertar adulto que viven incontables niños criados en las periferias argentinas: la de los ladrones que se hacen adultos entre dinero fugaz, drogas y violencia».
José Pablo Criales, El País
«Una lectura que incomoda y que no pretende caer simpática. No hay fábula. Hay dolor».
Horacio Convertini, Clarín
«Las representaciones y las realidades, la falta de tiemp
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