El Testaferro
Su Prueba en el Derecho y la Política
Muñoz Sabate, Luis
Conforme a la definición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua, se llama testaferro a la persona que presta su nombre en un contrato, pretensión o negocio que en realidad es de otro; es decir, es aquella persona que hace figurar su nombre en un contrato como si actuara por su propia cuenta, cuando en realidad no interviene sino como mandatario de otra, sin que el con...
Sinopsis
Conforme a la definición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua, se llama testaferro a la persona que presta su nombre en un contrato, pretensión o negocio que en realidad es de otro; es decir, es aquella persona que hace figurar su nombre en un contrato como si actuara por su propia cuenta, cuando en realidad no interviene sino como mandatario de otra, sin que el contratante tenga conocimiento de tal interposición. En este sentido, cabe entender que testaferro es un individuo que firma un contrato o un documento haciéndose cargo de alguna responsabilidad o asumiendo una titularidad que, en realidad, corresponde a otra persona. Actúa encubriendo a otro sujeto. Lo que hace es prestar su identidad para emular la personalidad de aquel al que representa. Esto permite que la persona representada pueda disfrutar de ciertos beneficios, al eludir obligaciones legales. Es evidente que en la actual época, con unos más sofisticados medios de inspección e investigación, pero a la vez con una delincuencia más profesionalizada, es más frecuente cada vez encontrarse con sociedades fantasmas, personas interpuestas o administradores de hecho, bajo cuya apariencia se oculta el verdadero delincuente. Y así, es habitual detectar en delitos societarios, en supuestos de corrupción política, en infracciones penales de índole económica o en actividades de blanqueo de capitales, que el responsable penal se esconde tras un hombre de paja que le proporciona el perfecto disfraz para ejecutar conductas que por su condición social o por el cargo o función que desempeña le están totalmente vedadas. Siendo, pues, el testaferro un intermediario sin atributos, que sin embargo vale para dar juego a múltiples operaciones del tráfico jurídico, en donde el ocultismo es un atributo consustancial a su figura, es manifiesto que ello exige unas complejas diligencias de prueba; y es precisamente sobre este concreto aspecto sobre el que se desenvuelve la obra: los elementos de prueba, su prác
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