Enseñar Arte Es Hacer Feliz
Sanchez-Ruiz, Joaquin
Con la hipótesis a más persona, más artista, el autor indaga en experiencias de sensibilización (equilibrio, tacto, gusto, etc.) desde la corpóreo hasta lo anímico. Enseñar arte es hacer feliz, porque a través de la propia expresión se crea un camino para reencontrarse en este maravilloso mundo. El texto ofrece numerosos ejercicios para tomar consciencia de un hecho singular: q...
Sinopsis
Con la hipótesis a más persona, más artista, el autor indaga en experiencias de sensibilización (equilibrio, tacto, gusto, etc.) desde la corpóreo hasta lo anímico. Enseñar arte es hacer feliz, porque a través de la propia expresión se crea un camino para reencontrarse en este maravilloso mundo. El texto ofrece numerosos ejercicios para tomar consciencia de un hecho singular: querámoslo o no, pintamos constantemente en el aire con nuestra presencia. El arte cobra sentido cuando celebra la preciosa existencia humana. Y eso no está limitado sólo a los profesionales, sino al alcance de toda persona.
Índice
Introducción Uno. Habitar el yo Experiencia I. La mordaza consentida Experiencia II. El cuerpo como plantilla del mundo Experiencia III. La lógica poética Experiencia IV. El alma y el aire Dos. Descubrir el tú Experiencia V. Lo invisible: la presencia auténtica Experiencia VI. Intuición y empatía. Cuando yo te siento, yo soy tú Experiencia VII. Tocar (y ser tocado) Experiencia VIII. Figura y fondo. Mi perfil Y tres. Celebrar el todo Experiencia IX. El cuerpo en el flujo. La máscara danzante Experiencia X. Descubrir otros mundos. El viaje chamánico Experiencia XI. El gusto. La digestión de la vida Experiencia XII. La bondad fundamental Colofón Condiciones en el taller Fuentes
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