Pintas Menos que Pichorras en Madrid
Maestro Terraza, Santiago
No había necesidad de mirarlo dos veces para percibir en su plenitudaquel rostro tan atípico, más cercano al de un aguilucho que al de una persona normal y corriente. En su cara, todos los huesos pugnaban por hacerse notar, y algunos lo conseguían, aunque el que con mayorabundancia lograba sobresalir tanto en su largueza como en suindomable abultamiento era el apéndice nasal: ¡...
Sinopsis
No había necesidad de mirarlo dos veces para percibir en su plenitudaquel rostro tan atípico, más cercano al de un aguilucho que al de una persona normal y corriente. En su cara, todos los huesos pugnaban por hacerse notar, y algunos lo conseguían, aunque el que con mayorabundancia lograba sobresalir tanto en su largueza como en suindomable abultamiento era el apéndice nasal: ¡una prominente narizpropiamente quevedesca!
Novela desenfadada de entretenimiento.
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