Protesis
Martin, Andreu
En Prótesis todo comienza una noche en un desvío de la carretera de Vallvidrera, lugar al que una pandilla ha llevado a una pareja para abusar de ellos. Allí son atacados por la policía, el líder muere y Miguel, «el Migue», después llamado «el Dientes», se enfrenta a la brutalidad del Gallego, el policía que le machaca la boca a culatazos para que no cuente el secreto que puede...
Sinopsis
En Prótesis todo comienza una noche en un desvío de la carretera de Vallvidrera, lugar al que una pandilla ha llevado a una pareja para abusar de ellos. Allí son atacados por la policía, el líder muere y Miguel, «el Migue», después llamado «el Dientes», se enfrenta a la brutalidad del Gallego, el policía que le machaca la boca a culatazos para que no cuente el secreto que puede hundirle. Desde ese momento el Dientes vive con un solo propósito que alimenta día a día, minuto a minuto, de los ocho años transcurridos desde esa noche y que los llevará a ambos a forzar todos los límites humanos: vengarse.
Novela de total virtuosismo en que no sobra ni una palabra, Prótesis sostiene una tensión a lo largo de sus páginas que mantiene al lector sin aliento y que le hace asistir con fascinación a una espiral de violencia degradante que culmina en un final apoteósico en el mismo lugar donde todo comenzó, en un desvío de la carretera de Vallvidrera.
«Prótesis nació de un acto de arrogancia. Acababa de leer un par o tres novelas negras basadas en la estructura de la persecución que me habían parecido fallidas y pensé que yo podía mejorarlas sin demasiado esfuerzo. La persecución me parecía un planteamiento elemental para captar y mantener el interés del lector, pero pensé que, para redondear la trama, había que darle un final apoteósico que los autores de los libros que yo leí no le habían sabido dar. Sin ese desenlace brillante, la sencillez del mecanismo de la caza se convertía en simple y decepcionante. Con la convicción de que yo sería capaz de solventar esa dificultad y con el objetivo de escribir una novela fácil y rápida, me puse a escribir.
«[] Sería, pues, un libro de miedo. Para acentuar ese sentimiento, decidí que la violencia que en él se contuviera no había de ser ni épica ni complaciente. Hasta entonces, los lectores de mis libros anteriores habían valorado positivamente mis descripciones de escenas de violencia. S
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