Sólo para Moscas
Micharmut: Bosch Quevedo, Juan Enrique
Con esta escueta y sencilla premisa: averiguar la mirada del insecto, comenzó ?Sólo para Moscas? allá en el 2008, como un blog perdido en el marasmo en movimiento de las redes informáticas que nos vigilan sin tregua y nos anotan. Así fue como encasquetado con esos ojos de mosca me aventuré a la calle con la sana intención de averiguar que estaba sucediendo en esa realidad de la...
Sinopsis
Con esta escueta y sencilla premisa: averiguar la mirada del insecto, comenzó ?Sólo para Moscas? allá en el 2008, como un blog perdido en el marasmo en movimiento de las redes informáticas que nos vigilan sin tregua y nos anotan. Así fue como encasquetado con esos ojos de mosca me aventuré a la calle con la sana intención de averiguar que estaba sucediendo en esa realidad de la mosca que, contrariamente a la humana, era desapasionada y poco dada al esquema impostado que tanto nos gusta a los humanos. El plan era sumamente sencillo:amanecer temprano, tal como la mosca ronda el día, y tomar apuntes osmóticos en la ciudad que me había caído en suerte, que por otra parte es idéntica a tantas otras del gran teatro global, un mercadillo repleto de charlatanes y cándidas almas gozosas de redenciones variadas. Y de usted, claro, querido lector, rara avis imprescindible. Notas para elaborarlas en la mesa de dibujo y, sin intermediarios y culturales industrias, aovarlas en esa luz muda que son las entradas de un blog. Es decir, un quehacer inmediato, tal como la mosca concibe lo visto. Que nunca es tanto lo que vemos como lo que se va escapando a la mirada, sobretodo esto último. Así nacieron once, un número ciego, libretas repletas de rayas; quinientas cincuenta páginas de apuntes realizados con diversas plumas. También unos catorce cuadernos con anotaciones variadas sobre esa mirada díptera hacia los muy diversos rincones que configuran la ciudad y lo que le va sucediendo en sus palpitantes tripas; que ya decía un griego que el centro de lo humano está en sus intestinos y no en esa policía de los sesos. Página interior de SOLO PARA MOSCAS de Micharmut Edicions de Ponent Desde los extrarradios muchos, donde se va tejiendo esa angustia del vivir, hasta las concentraciones festivas en esa variada diversión que todas las ciudades ofrecen a su habitante, puede que a modo de lisérgia aliviatoria, pócima o medicamento y como remedio a la locura que supone el habita
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