Vivir el Año Liturgico
Martinez Garcia, Francisco
Un grave peligro para el conocimiento y vivencia actual de la fe está en la religiosidad a la carta. Dios ha realizando, y sigue realizando hoy, una historia de salvación en la cual él tiene siempre la iniciativa, hablando y actuando. Lo propio del creyente es responder. En el año litúrgico se considera la vida de Cristo no como simple recuerdo. Su contenido esencial es la for...
Sinopsis
Un grave peligro para el conocimiento y vivencia actual de la fe está en la religiosidad a la carta. Dios ha realizando, y sigue realizando hoy, una historia de salvación en la cual él tiene siempre la iniciativa, hablando y actuando. Lo propio del creyente es responder. En el año litúrgico se considera la vida de Cristo no como simple recuerdo. Su contenido esencial es la formación a lo vivo de Cristo en nosotros. La Pascua, las fiestas de los misterios de Cristo, contienen la realidad viva que conmemoran. Son celebraciones de la comunidad, para ella y en ella. El cuerpo eucarístico de Cristo, y su palabra, es fermento del proceso de la formación del Cuerpo Místico de Cristo que es la Iglesia. La liturgia es el trance de cristificación de la nueva humanidad. Por eso, para encontrarnos hoy con Dios, seguimos leyendo el antiguo Testamento, mediante el cual Dios preparó ayer la venida de su Hijo, proclamamos el Evangelio como realización de las promesas, y leemos la doctrina apostólica que adapta a nuestra situación creyente la venida de Cristo hoy a nosotros, a los creyentes de todos los tiempos y lugares. La vida cristiana consiste en prolongar en nosotros la humanidad de Cristo, ser su biografía y revelación hoy en todos los lugares y situaciones. Lo que la Iglesia ora y celebra es también lo que ella ha creído y cree. Por ello la vivencia del año litúrgico es lo que autentifica los planteamientos misioneros y pastorales, lo que confiere identidad a la maduración y crecimiento en la fe. El Abad de Montserrat, padre Josep M. Soler, dice en el prólogo a este libro: Lo que me parece digno de mención en esta obra, y lo que le confiere además un sello especial, es el papel central que concede al misterio de Cristo, tal como se despliega a lo largo del año litúrgico? El año litúrgico es presentado y concebido como el medio en el cual, y por el cual, la Iglesia nos pone en contacto con Cristo resucitado en estos últimos tiempos -según el dicho del Apóstol-, que
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